Pu** vida tete

No, no se me ocurría nada mejor para el título -nada que no fueran ñoñeces, tengo una imagen borde que mantener…-

Mañana voy a dejar un trabajo por primera vez. Por primera vez tendré que tomar la iniciativa, entrar en el despacho y decir no. No quiero seguir trabajando en esta empresa. Suena fácil. De hecho son pocas palabras. Siete palabras para ser exacta. Mi contrato termina a finales de mes y debo comunicarlo 15 días antes. La decisión está más que meditada, pensada y re-pensada. Como todo, llega un punto en que pros y contras se sopesan y por mucho valor que tenga el pro, contras como el respeto y la educación son tan básicos que adquieren valor descomunal por sí solos.

La principal razón: crecer.

¿Quién lo sabe? Quien lo debe saber – y alguna que se coló por el camino-. Quitando eso, las 5 o 6 personas fundamentales en mi vida.

Lo bonito de vivir experiencias es llevarte a gente valiosa contigo, que te acompañe en la vida, gente con quien compartir momentos y emociones. Y pese a todo lo malo, que ha sido mucho, lo bueno siempre gana. Si una es capaz de sacar lecciones, de haber aprendido de todo lo malo, lo bueno siempre se sobrepondrá. Es así, funciona así por naturaleza. Por eso y porque esas 5 personas vitales me han enseñado a desarrollar una gran fortaleza mental, a saber detectar prioridades y a ser feliz. A madurar bajo un mundo lleno de gente de todo tipo, principalmente mala. A aprender a pensar, a aprender a qué hablar según el/la interlocutora, y a escuchar y saber qué responder. Esto último todavía me cuesta, soy algo lenta de reflejos mentales, pero still working on it. 

No sé si es la decisión acertada, no sé si me arrepentiré en un futuro. Pero es una decisión madurada y tengo argumentos para tomarla, creo que en la vida hay que moverse y no creo en el conformismo -del tipo que sea-. Pase lo que pase sólo se avanza tomando decisiones. Y a veces, dar unos pasos atrás significa coger impulso para más adelante. Y eso es algo de lo que tengo muchas ganas, de parar, ver, analizar y seguir adelante.

No tengo próximo objetivo. O sí, depende. Todo depende -he aquí mi vena gallega-.

Qué osada, en los tiempos que corren y dejando trabajos -pensarán algunos/as-.

Qué tarada, a quien se le ocurre, al menos iba tirando -pensarán otros/as-.

Bueno, nunca me he movido o me ha influido la opinión de los demás para tomar mis propias decisiones y tener mis propias ideas – gracias mamá, precioso valor me inculcaste- así que estando 100% segura, sólo tengo que terminar una reunión enlanzando a otra, preparar el terrero, soltar mis 7 palabras y voilá. Esas 7 palabras serán las peores, aunque voy llena y preparada con argumentos.

Y de ganas. Me voy llena de ganas. Porque voy a salir de ese despacho libre, libre y con ganas de comerme el mundo -otra vez-. Para eso tengo 26 años. Para vivir y tomar decisiones. Acertadas y/o equivocadas. Da igual. Me da igual.

Oh juventud, divino tesoro. Así lo escribía Rubén Darío y así lo cantaba Paco Ibañez.

Es jodido eh, nadie te enseña nunca estas cosas. Bom, vives y te pasas. Entonces aprendes. Pero nadie te enseña a “cómo dejar un trabajo” o “cómo detectar que debes dejar tu trabajo”. Nadie te enseña nada. Nadie te dice qué avanzar en la vida a veces es como cruzar un bosque intentando no caer en todas las trampas, intentando no embadurnarte de barro, intentando no herir a los demás mientras avanzas… y mientras, hace sol, llueve y te mojas, truena, graniza y tu ahí. Ahí aguantando todo. Y lidiando con todo. Porque todavía eres lo suficientemente pava como para picar en trampas, pero también lo suficientemente pava como para seguir creyendo en que siempre se puede ir a más. Siempre.

Ay, puta vida tete.

Posted on 11 junio, 2017 in BLOG

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