Llevo un mes sin redes sociales y whatsapp. Sí, sigo viva.

Así es, el 15 de enero después de reflexionarlo varios días decidí hacer un parón en la vida digital. El primero en caer fue Twitter, seguido de Whatsapp y más tarde de Facebook. Sí, las tres que más usaba. Sigo usando el mail y bien es cierto que consulto un par de veces al día Instagram y Pinterest pero en mucha menor medida.

Foto de Esther Vargas: http://www.flickr.com/photos/esthervargasc/9657863733/

Después de un mes he llegado a varias conclusiones y este “parón” me ha ayudado a ver las cosas con perspectiva y distancia. Y sinceramente vivo mucho mejor a todos los niveles. Las relaciones con mis amigos (que no contactos) son más sanas, son en definitiva eso: relaciones. Me he quitado esa manía tan fea de consultar el móvil más de 150 veces al día, esa manía tan fea que significa estar pendiente de algo que es realmente “nada”. Y me explico: esa necesidad absurda y casi mecánica de estar haciendo cualquier cosa y por defecto abrir la pestaña del Facebook o Twitter para hacer scroll y más scroll, y lo  único que hacemos realmente, y en la mayoría de los casos, es perder el tiempo.

Y sí, a pesar de que Whatsapp es el medio de comunicación por excelencia hoy en día sí, vivo sin él. Me sigo comunicando igual con la gente, no vivo bajo una cueva. Y después de esto me atrevería a decir que la mayoría de las conversaciones por Whatsapp son completamente vacías y sin contenido alguno, sí: son completamente inútiles. Son chorradas.

Confieso también haber sido fan incondicional de Twitter y de un mal uso, siempre pensé que lo necesitaba como herramienta complementaria de trabajo y ahí encontré la excusa perfecta para seguir usándolo con mucha frecuencia. Al eliminarlo me he dado cuenta de que me entero de lo mismo a través de los blogs (las buenas fuentes lo son todo). Así que también he llegado a las siguientes conclusiones: publicamos mamarrachadas. La mayoría de las “protestas” de twitter son irreales, creamos hashtags con la idílica idea de que serán útiles y servirán de algo, nos ponemos una foto amarilla de foto de perfil como protesta y la realidad es que todo eso: NO VALE UNA PU** MIERDA. Con esto me refiero a que las redes sociales, si no las controlamos terminan por crear su propia realidad completamente ajena a la real. Por cierto, sin Twitter me he enterado igual de la dimisión de Pedro J, me he enterado tres horas más tarde ¿y? ¿A alguno de vosotros os han dado un pin por saberlo al momento y RT el tuit original? No, ¿verdad? ¿Véis?, no vivimos en un mundo en donde un hashtag nos hace ciudadanos activos, la realidad es que nos siguen robando, nos siguen quitando cosas y os siguen haciendo creer que vuestras acciones en redes sociales sirven para algo cuando no es así, la realidad y la lucha de los derechos y lo de uno está en la calle, está en la vida real y no en la digital.

Foto de Chinen Keiya: http://www.flickr.com/photos/keiya/3255575238/

 

Todo esto de vivir “aislada” o al margen no es tan maravilloso. Porque es cierto que aprovechas más el tiempo, lo valoras más y aprovechas a vivir, y no a contar y fotografiar todo aquello que “vives”. Estamos más pendientes de contar lo que hacemos que de hacerlo (sea lo que sea). Ahora bien, es cierto que en mi emigración del mundo social masificado he avisado solo a los contactos más cercanos (un círculo escaso de 4 personas, no más), pero confieso que día a día me comunicaba con un círculo más amplio. Pues bien, desde el día 15 no he vuelto a tener noticias de ellos al margen de esas redes (sí confieso que lo sé porque ayer entré al FB para consultar un evento relacionado con el cine y los datos de la cita estaban en FB). Ese no tener noticias me ha llevado a pensar en algo que todos en el fondo sabemos pero que nunca nos atrevemos a poner a prueba: saber realmente con quién se puede contar. A día de hoy mi última conexión a Whatsapp sigue siendo la misma “15/01/2014” y mi último twit data de misma fecha y mi foto es un huevo, me podría haber pasado cualquier cosa que salvo mi círculo cerrado no se iba a enterar ni preocupar nadie, algo que me lleva a la siguiente conclusión: si no estás en determinadas redes, en la práctica “estás muerto” o ya no cuentan contigo. Es decir, nos hemos vuelto demasiado cómodos y más egoístas o egocéntricos, las redes sociales fomentan la comunicación ¿en serio? En todo este tiempo he llegado a la conclusión de que no, de que fomentan todo lo contrario, el egoísmo y el interés por uno mismo y su “realidad” (o la que se comparte que en muchos casos no es la misma).

Dependemos, la mayoría sin saberlo, de cosas inexistentes. Vivimos de “parecer ser” y no de ser, desde fuera os aseguro que es complemente ridículo ver cómo actuáis y os comportáis, porque os habéis convertido en auténticos yankees “a la española”. ¿Recordáis cuando hace años os reíais de los turistas asiáticos que siempre iban con la videocámara pegada al ojo? Pues sois una copia, sois una copia poco más avanzada, dais exactamente la misma risa que ellos. Y lo peor de todo es que si no lo controláis será peor porque os terminareis creyendo esa realidad y os terminareis creyendo que es algo normal, cuando no lo es.

En el momento en que alguien se dedica  a subir fotos “selfies” o vídeos mientras conduce tiene claramente un problema. Y en ese momento es cuando tenemos como una especie de incontrol sobre nosotros mismos que nos impide ver que las redes nos dominan, que la tecnología nos ha sobrepasado porque ya nos hemos vuelto completamente “estúpidos”. Ya lo dijo Einstein en su día: “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”.

Foto de Jeremy Keith: http://www.flickr.com/photos/74105777@N00/6153558098

Ojo porque no reniego de la facilidad en las comunicaciones y en las tecnologías, todo lo contrario, y quien me conozca sabrá de mi frikismo por ellas, y precisamente por eso prefiero hacer un buen uso y sacarle yo el provecho a ellas y no al revés. De lo que sí reniego es del mal uso de la tecnología que la mayoría le dais, y me repito al decir que no es normal creerse una vida “digital” como real, muchos vivís más pendientes de vuestros followers, de lo que publicáis y de quienes sois en un mundo 2.0 que de vivir de verdad, trabajar de verdad, y relacionarse de verdad. Tampoco sé qué ganáis o qué pretendéis ganar siendo así, pero me temo que ninguno de vosotros tiene una respuesta, no sabéis ni tan siquiera porqué hacéis las cosas (las grandes compañías de marketing y estudios de mercado os aseguro que sí lo saben y ganan mucho con ello).

 

¿Volveré? Supongo que tras liberarme de la “infoxicación” de Twitter y el marmotismo de FB volveré, pero racionando su uso y simplemente las usaré como herramientas de trabajo y no tanto como usuarios pro-activos dependientes. Si volveré a whatsapp no lo sé, probablemente no (se vive muy bien sin esa “angustia vital” de si tendrás alguna notificación verde en la pantalla). Se vive mejor tomándose una caña sin toquetear un móvil (aquí también he impuesto la norma de llamar la atención al que lo haga y esté en la misma mesa que yo, básicamente porque aquí ya caemos en cuestiones de educación y respeto) y vivo mejor yéndome a dormir con un libro (sea en un Kindle o en papel) o una película, se vive mejor así: disfrutando del tiempo como lo que es y no como “minicapsulas” en donde todo se tiene que consumir rápidamente y breve. Mentira, las cosas serán consumidas en la medida que nosotros queramos y yo ahora prefiero disfrutarlas y vivir, como un persona normal y no como un yonkie (a)social.

Por cierto: El no estar en Facebook este tiempo me ha ahorrado ver vuestra gran demostración de inteligencia compartiendo los vídeos de “10 años en FB” con vídeos hechos por un robot al estilo “movie maker”. No tenéis perdón, os han hecho muy simples.

Así estáis alguos después de 10 años de Facebook y otros sites 😉

Posted on 15 febrero, 2014 in BLOG

Responses (5)

  1. spw
    19 abril, 2015 at 01:41 · Responder

    Comparto mucho tu opinión, aunque tu artículo es bastante fuerte y le da unos buenos palazos a aquellos amantes de las redes sociales jejej… Varias personas sensibles lo pueden haber sufrido!

  2. Ana Cecilia
    29 mayo, 2016 at 05:25 · Responder

    Esto lo escribiste en el 2014. Ya casi dos años atrás. Volviste a las redes sociales? Volviste a usar whatsapp? Qué opinas de las redes sociales ahora?

    • Sandra Pampín
      31 mayo, 2016 at 10:32 · Responder

      Hola, pues sí después de eliminar whatsapp me comuniqué vía Telegram. Después me mudé de país y por temas de trabajo necesita el whatsapp
      pero con otra mentalidad y sin la inmediatez “loca” que se reclama. A día de hoy lo uso pero no vivo pendiente de él a no ser que sea algo urgente. Creo que la clave, al igual que en todas las redes sociales, es usarlas con mesura y cabeza. La vida no está detrás de una pantalla y bajo esa premisa me muevo. Las uso pero ni del mismo modo ni con la misma intensidad.

  3. NameAlicia (required)
    7 septiembre, 2016 at 14:18 · Responder

    Hola Sandra, me llamo Alicia. Bravo, Bravo, Bravo por este artículo. La pura realidad descrita con gran inteligencia. Hace unos meses abandoné todas mis redes sociales. Hoy me he quitado el whatsapp.
    Estaría encantada de conocerte. Mi correo rastaykytty@gmail.com.

    Saludos y gracias por compartir esta gran reflexión!!!!!

  4. NaGabriel
    8 abril, 2017 at 22:11 · Responder

    Hola! Yo también dejé de usar Facebook. Y de verdad que mi vida ha mejorado. Nadie puede negar que pasamos demasiado tiempo en la sección de noticias ni gozando o puteando por las publicaciones de otro. Ahora leo más y mi vida ha dejado de depender del chismorreo ajeno. No digo que todos lo utilicen para perder el tiempo, pero SEAMOS SENSATOS: ¿qué haces mientras estás en el bus? ¿Cuántas veces posas para una selfie que esperas que obtenga por lo menos 30 likes? Mis dosis de egocentrismo y envidia ajena se han reducido considerablemente, y ahora tengo más tiempo para leer. Soy boliviano y cerré mi cuenta hace tres años. Desde hace un año que vivo en Canadá, y cuando me mudé creí que mi rebeldía anti-Facebook se veía amenazada, pues la distancia me obligaría a volver a la red social. Pero hice un trampita: creé una cuenta a la rápida -sin foto ni vainas de datos- e invité como contactos a la gente IMPRESCINDIBLE (o sea, cuatro contactos de trabajo REALMENTE IMPORTANTES, no más de diez familiares y mis cuatro mejores amigos). Luego de eso entré a CONFIGURACIONES y puse DESACTIVAR CUENTA pero mantuve abierta la opción SEGUIR USANDO MESSENGER. O sea, mi perfil en Facebook es inexistente (nadie me puede encontrar) pero mi Messenger sigue sirviendo para los contactos que agregué antes de cerrar la cuenta. Ahora hablo con ellos sólo cuando es urgente, pues no se trata de charlas banales ni de chicas a las que quería seducir. Así me mantengo en contacto y al mismo tiempo no. Cuando tenía Facebook tenía veintidós años. Ahora tengo veinticinco. Y la verdad mi vida mejoró: rebajé de peso, me volví un tipo más concentrado y leo más. Al inicio me desesperé pero luego de unas semanas me olvidé del Facebook. Es interesante pues en mi cumpleaños muchos amigos me llamaron, y eso me hizo pensar que mi vida social no había muerto. Ojo que yo aún tengo Whatsapp, para ninguna otra red como Twitter o Facebook. Cuando algún gringo me dice que me agregará a FB y yo le digo que no tento, me ven con cara de “Shit, this southamericans doesn’t even have Facebook”.

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